Margarita del desierto

La margarita del desierto (Baileya multiradiata) es una planta herbácea anual ó a veces perenne de vida corta que se desarrolla y florece con las lluvias de invierno y de verano. Excelente opción como planta de temporada para un jardín desértico.

 Margarita del desierto en la localidad de El Caloso, Sonora. Jesús Sánchez Escalante, 17 de abril de 2007.

 Acercamiento a las flores. Jesús Sánchez Escalante, 17 de abril de 2007.

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La vida de un palo fierro

Autor:
Alberto Búrquez Montijo
Instituto de Ecología UNAM
Estación Hermosillo
montijo@servidor.unam.mx

 

"Una feroz tormenta estival, con fuertes vientos y cargada de electricidad, llegó como todos los años. Ehécatl y Zeus unieron fuerzas y, por una jugada del destino, Palofierro recibió entre sus ramas un dardo que sacudió sus maderas con una descarga galvánica. La poca agua que guardaba en sus vasos conductores se vaporizó súbitamente, explotando en astillas dos grandes heridas. Rápidamente, las llamas se apoderaron del tronco. De no ser por el diluvio que siguió, habría muerto calcinado. Palofierro se recuperó de sus heridas que lo acompañarían hasta su muerte. Cerca de su cumpleaños 700, ya es parte de un selecto gremio de grandes árboles del desierto."

Artículo completo en el ejemplar de Diciembre de 2006 de la revista BioDiversitas de la CONABIO. Descargar.

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Las plantas del Desierto Sonorense

Por: José Jesús Sánchez Escalante
Encargado del Herbario de la Universidad de Sonora.
jsanchez@guayacan.uson.mx; http://herbario.uson.mx

A cada paso que damos en el Desierto Sonorense, se nos van presentando distintos y bellos escenarios naturales, y eso se lo debemos en gran parte a la diversidad de formas y colores de las plantas nativas, y también a la manera como ellas se distribuyen en el paisaje desértico.
 
Palo verde en matorral desértico. Hermosillo, Sonora; Jesús Sánchez Escalante, 27 de agosto de 2003.

¿Que determina esta gran diversidad de plantas y ambientes?

Durante miles de años y a través de muchas generaciones, las plantas del desierto se han adaptado para sobrevivir las largas sequías; por ejemplo, las cactáceas se adaptaron a las condiciones de aridez adquiriendo la capacidad de almacenar grandes cantidades de agua en sus tejidos, y sus hojas se convirtieron en espinas para disipar el calor y reducir la evaporación . Algunos arbustos como los chamizos (Atriplex) presentan hojas plateadas que reflejan la radiación solar, ayudando a retener la humedad. El ocotillo y la gobernadora tiran por completo sus hojas en los períodos de sequía para reducir la pérdida de humedad. Árboles como el palo verde, palo fierro, mezquite, y otros sobreviven en el desierto gracias a sus hojas muy pequeñas, reduciendo el área de evaporación. Aún cuando está sin hojas, el palo verde continúa la fotosíntesis ya que su tronco y ramas verdes contienen clorofila.

En el suelo desértico, las semillas de muchas plantas herbáceas pueden esperar pacientemente las condiciones de humedad y temperatura apropiadas para que, a través de un proceso muy rápido germinen, crezcan, se reproduzcan, y mueran. Estas condiciones se presentan durante las “aguas” (lluvias de verano), y las “equipatas” (lluvias de invierno). La presencia ó ausencia de estos eventos determinan la disponibilidad de agua para el desarrollo de las herbáceas de temporada, también llamadas anuales ó efímeras, las cuales nos deleitan con su floración multicolor.

Floración de herbáceas de verano. Hermosillo, Sonora. Jesús Sánchez Escalante, 27 de Septiembre de 2008.

Como hemos podido apreciar, las plantas del desierto sonorense se desarrollan en condiciones ambientales muy adversas por lo cual debemos de apreciarlas mayormente. Muchas de ellas crecen muy lentamente; a cambio de ello, llegan a vivir muchos años. Entre las plantas más longevas del Desierto sonorense tenemos a los sahuaros que pueden vivir alrededor de 200 años; el palo fierro que alcanza cerca de 1000 años; mientras que algunas plantas de gobernadora han vivido varios miles de años.

Hablar del Desierto Sonorense es hablar de un lugar muy especial, fotogénico, y único en el mundo. Junto a sus hermosas y vistosas plantas nativas se convierte en nuestro tesoro regional, el cual todos los sonorenses y mexicanos debemos de apreciar, cuidar y sentirnos orgullosos.

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A la memoria del Dr. Charles T. Mason Jr.

Dr. Charles T MasonCharles T. Mason, Jr. Profesor Emérito de la facultad de Ciencias de las Plantas, Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Arizona, alguna vez curador del herbario ARIZ en Tucson, falleció el pasado 7 de Marzo de 2012 poco antes de alcanzar los 94 años de edad. Licenciado de la Universidad de Chicago, obtuvo su grado de Maestría y Doctorado de la Universidad de California en Berkeley. Fue catedrático de la Universidad de Arizona de 1953 a 1992, sin embargo, ya retirado continuó trabajando en el herbario retirándose definitivamente a los 89 años debido a un accidente peatonal. Fue editor del proyecto PlantasVasculares de Arizona con la autoría de diez familias de plantas. Al Dr.Mason le sobreviven su esposa Patricia y su hijo C. Thomas Mason III. El próximo 14 de Abril a las 13:30 horas se realizará un homenaje en conmemoración de la vida del Dr. Mason en ANGEL VALLEY FUNERAL HOME, 2545 N. Tucson Blvd., Tucson, AZ 85716.

 

Una planta sonorense descrita de ejemplares recolectados en la región de Yécora lleva su nombre, Roldana carlomasonii, aquí le dejamos un ramillete de flores en su memoria.

 

 

Roldana carlomasonii (B.L. Turner & T.M. Barkley) C. Jeffrey. Las imágenes fueron tomadas por Jesús Sánchez Escalante en el encinar de la Sierra de Mazatán.

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Rancho El Aribabi, área natural protegida privada en el norte de Sonora

José Jesús Sánchez Escalante
Departamento de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (DICTUS), Universidad de Sonora, 83000 Hermosillo, Sonora

jsanchez@guayacan.uson.mx

 En el norte de Sonora, los pastizales y matorrales del Desierto Sonorense se extienden desde Arizona y el oeste de Sonora a través de la región conocida como La Frontera. En el noreste, montañas aisladas denominadas como “islas serranas” (sky islands o inselbergs según el término geomorfológico) sostienen comunidades de encinares y bosques de pino-encino en una región constituida por un archipiélago de montañas y lomeríos que se extienden hacia el noreste de la Sierra Madre Occidental. En esta zona se lleva a cabo la transición compleja de los trópicos del Nuevo Mundo hacia la zona templada del hemisferio norte.

Dentro de la región de La Frontera se localiza el rancho El Aribabi donde, desde el año 2000, uno de sus propietarios, Carlos Robles Elías, ha realizado grandes esfuerzos para la conservación de los recursos naturales de este lugar. El rancho, que comprende una superficie de 13 000 hectáreas, se localiza en el municipio de Ímuris en la zona serrana del norte de Sonora, a sólo tres horas de Hermosillo y a menos de 50 kilómetros al sur de la línea fronteriza con los Estados Unidos. La entrada al rancho está ubicada en el kilómetro 131 + 900 de la carretera federal número 2, entre las poblaciones de Ímuris y Cananea.


Figura 1. El rancho El Aribabi se localiza entre las poblaciones de Ímuris y Cananea, en la zona serrana del norte de Sonora, a sólo tres horas de Hermosillo y a menos de 50 kilómetros al sur de la frontera con los Estados Unidos.

Los rasgos geográficos del rancho El Aribabi incluyen lomeríos, cerros bajos, montañas, valles, cañones, ríos y arroyos, ofreciendo a los visitantes una extraordinaria diversidad de elementos paisajísticos. Hacia el noreste del rancho, se perfilan las sierras La Mariquita y La Elenita, mientras que el cerro Azul (2465 metros sobre el nivel del mar) domina el horizonte hacia el sur-sureste.  Hacia el norte y el oeste, las sierras El Pinito, Mesa Bonita y los cerros del Bellotal presiden los espectaculares atardeceres del rancho. Frente a la casona del rancho, las aguas tranquilas del río Cocóspera se desplazan hacia el sur-suroeste, abriéndose paso entre cerros y cañones. Aguas arriba, el río forma un pequeño y fértil valle conocido como el valle de Cocóspera; en esa dirección al este del rancho, podemos ubicar los cerros El Amole, Los Guajes y Guipuzcoana.


Figura 2. Los rasgos geográficos del rancho El Aribabi incluyen lomeríos, cerros bajos, montañas, valles, cañones, ríos y arroyos, ofreciendo a los visitantes una extraordinaria diversidad de elementos paisajísticos.

Diversidad biológica

Uno de los aspectos notables del rancho El Aribabi es precisamente la riqueza de su diversidad biológica. Un grupo internacional de ornitólogos, herpetólogos, mastozoólogos, botánicos, biólogos, ecólogos y geólogos, de diferentes instituciones académicas y gubernamentales de México y Estados Unidos, han efectuado trabajos de campo durante más de 10 años para conformar un inventario de los recursos biológicos del rancho; lo que ha resultado en la integración de una excepcional base de información.

 Fauna

Entre las especies animales registradas en el rancho El Aribabi podemos destacar las extensiones en los rangos de distribución norteñas la presencia de especies de animales tropicales como el ocelote (Leopardus pardalis) y el jaguar (Panthera onca), además del oso negro (Ursus americanus) y algunos registros interesantes de aves, reptiles (Monstruo de Gila, Heloderma suspectum y Cascabel cola negra, Crotalus atrox) y anfibios. La presencia de estas especies animales se debe en gran medida al buen estado de conservación de los hábitats del rancho; desde los bosques de río en el río Cocóspera, hasta los encinares y bosques de pino-encino en las partes más altas del cerro Azul, los matorrales de los Desiertos Sonorense y mezquitales en las partes bajas y grandes zonas con pastizal natural presentes en todo el rancho.

 Flora y vegetación

Gracias al apoyo financiero de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), alrededor de 415 especies de plantas fueron inventariadas en  El Aribabi. Una colección de más de mil ejemplares, colectados en el rancho por la Universidad de Sonora, documenta esta gran diversidad vegetal.

Lomeríos y planicies con matorral xerófilo

En los lomeríos de matorral xerófilo), las especies más abundantes son:  mezquite (Prosopis velutina), gatuño (Mimosa aculeaticarpa var. biuncifera), frutilla (Condalia warnockii), bachata (Ziziphus obtusifolia), ocotillo (Fouquieria splendens), siviris (Cylindropuntia thurberi) y nopales (Opuntia spp.). Dentro de la zona de transición al encinar encontramos vegetación de matorral xerófilo micrófilo-rosetófilo con mezquite, tepeguaje (Lysiloma watsonii), sotol (Yucca baccata), palmilla (Nolina microcarpa), lechuguilla (Agave palmeri), amole (Agave schottii) y serruchito (Dasylirion wheeleri); siendo común encontrar cúmaros (Celtis reticulata) y janos (Chilopsis linearis) en las cañadas y arroyos.


Figura 3. En las zonas bajas del rancho, los lomeríos de matorral xerófilo albergan especies como  mezquite, gatuño, frutilla, bachata, siviris y nopales. La imagen muestra la floración primaveral con predominio de amapolita del monte (Eschscholzia californica ssp. mexicana).

Bosque de encino

Los encinares con mejor estado de conservación se localizan en las partes más altas (alrededor de los 1350 metros sobre el nivel del mar), hacia el límite sur-oriental del rancho donde se localiza el predio “Las Palomas” denominado como zona de conservación de la reserva. Aquí, el bosque se compone de cuatro especies de encino: bellota (Quercus emoryi), encino  de Arizona (Q. arizonica), encino azul (Q. oblongifolia) y bellotita (Q. toumeyi). También se cuenta con la presencia de otros árboles como sabino (Juniperus deppeana), táscale o táscate (Juniperus coahuilensis) y madroño (Arbutus arizonicus). La localidad del arroyo Las Palomas es representativa de este tipo de vegetación. Aquí podemos encontrar también árboles de río como aliso (Platanus wrightii), álamo (Populus fremontii), nogal (Juglans major) y fresno (Fraxinus velutina). En este lugar, sobre las rocosas paredes verticales de las cañadas podemos encontrar varias especies de cactáceas conocidas como cabezas de viejo (Mammillaria spp., Coryphantha recurvata, Coryphantha vivipara y Echinocereus triglochidiatus). En las laderas de los arroyos tenemos fresnillo (Fraxinus gooddingii) y otros arbustos como Philadelphus microphyllus y Fendlera rupicola. Varios géneros de helechos también están presentes en esta localidad (Adiantum, Cheilanthes, Bommeria, Pellaea).


Figura 4. La imagen muestra el buen estado de conservación del predio Las Palomas, resultado de mantenerlo por más de 14 años libre de ganado; ambientes sanos de pastizales, encinares y bosque de río en sus cañadas y arroyos han creado un refugio propicio para especies en peligro de extinción como jaguar y ocelote.

Bosque de río

Localizado en la cuenca del río Cocóspera, El Aribabi cuenta con un bosque de río en excelente estado de conservación. Algunas organizaciones norteamericanas como Sonoran Joint Venture consideran al río Cocóspera de gran importancia para la conservación de las aves ya que es utilizado por éstas como un corredor migratorio; hasta el momento, se han registrado en el rancho más de 170 especies de aves, entra las que destacan la Codorniz Moctezuma también llamada Codorniz Arlequín Mexicana (Cyrtonix montezumae), el Águila Real ó Águila Dorada (Aquila chrysaetos) ambas con status de riesgo dentro de la Norma Oficial Mexicana (NOM-059), y por su atractivo visual el Trogón Elegante (Trogon elegans). Las especies dominantes del bosque de río son:  álamo (Populus fremontii), sauce (Salix spp.), fresno (Fraxinus velutina), aliso (Platanus wrightii), tápiro (Sambucus nigra ssp. cerulea), nogal (Juglans major) y mora silvestre (Morus microphyllus). En otras zonas riparias del rancho se han registrado plantas interesantes como el magueyito (Graptopetalum rusbyi), el huérigo (Populus monticola) y un encino arbustivo, Quercus grisea.

Pastizales

También podemos encontrar pastizales extensos, desde las partes bajas en el matorral xerófilo hasta las partes más altas, en donde extensas zonas de pastizal se mezclan con el encinar. Hasta el momento en el rancho se han registrado 40 especies de pastos pertenecientes a diferentes géneros; entre los más importantes están: Aristida, Bothriochloa, Bouteloua, Erioneuron, Hilaria, Muhlenbergia, Setaria, y una especie de maíz nativo del género Tripsacum.

El gran estado de conservación de la biodiversidad del rancho El Aribabi y el grado de conocimiento de su flora y fauna arrojaron como resultado que fuera nominado como una área prioritaria para la conservación en México (publicado en el Diario Oficial de la Federación el 28 de Diciembre de 2007). Posteriormente, gracias a la necesidad de conservar estos ecosistemas y como una medida para  la preservación de especies en peligro de extinción como el jaguar y el ocelote, así como para proteger su gran diversidad biológica, el rancho El Aribabi fue declarado Área Natural Protegida Privada dentro del sistema de reservas naturales de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), convirtiéndose así en gran ejemplo, no sólo para Sonora y México, sino también para el mundo.

Publicado en el Número 15 de la revista Nuestra Tierra del 30 de junio de 2011. Haga clic en la imagen de la portada para descargar la revista en formato PDF.

 

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Dr. Paul A. Fryxell (1927-2011)

 Lamentablemente, a veces tenemos que dar malas noticias, sobre todo acerca de personas destacadas que contribuyeron notablemente al conocimiento de nuestras plantas nativas sonorenses.

El día de ayer (11 de Julio de 2011) lamentablemente dejó de existir el Dr. Paul A. Fryxell, especialista de la familia Malvaceae a la cual pertenecen plantas globalmente conocidas como el algodón y la jamaica. Entre los trabajos del Dr. Fryxell destaca el libro The Malvaceae of Mexico, y al igual que los Doctores John y Charlotte Reeder apoyó gentilmente al Herbario USON de la Universidad de Sonora con la identificación de muchos ejemplares botánicos de la familia Malvaceae, colectados en el Estado de Sonora. Por ello, le estaremos eternamente agradecidos.


Fotografía: José Jesús Sánchez Escalante, 14 Julio de 2001.

Algodón de San Carlos, Gossypium turneri, planta nativa sonorense descrita botánicamente por el Dr. Fryxell, endémica a la playa Piedras Pintas y Mirador de San Carlos, Municipio de Guaymas, Sonora. Actualmente esta especie se encuentra amenazada por la pérdida de hábitat debido a los desarrollos túristicos en esa zona. 

Recientemente, el 8 de Febrero de 2009, había fallecido el Dr. John R. Reeder, reconocido agrostólogo quién hasta antes de su partida estuvo trabajando los fines de semana en el herbario de la Universidad de Arizona. Posteriormente, en ese mismo año pero el 26 de Septiembre, fallece su esposa Charlotte G. Reeder, dejando ambos un hueco difícil de llenar en la taxonomía de los pastos sonorenses (familia Poaceae).

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Amolillo, chirrión, jaboncillo

 Sapindus saponaria L.

Tanto el amolillo  como el chirrión son árboles de madera densa que crecen principalmente a la orilla de arroyos que fluyen a través de cañones y cañadas localizadas desde el sur hacia el norte y desde el centro hacia el este del Estado de Sonora. Su corteza es suave y gris, tornándose rugosa y algo fisurada en los troncos más grandes. Los tallos y las hojas presentan pelos curvos de color blanco a dorado. Las hojas son compuestas, con los folíolos (hojitas) de márgenes enteros y distribuidos asimétricamente en la hoja. Las inflorescencias son de color blanco, presentando tanto flores femeninas como masculinas en la misma planta; los frutos son lobulados, generalmente de uno a dos lóbulos y raramente de tres, cada lóbulo es redondeado, suave, de una pulpa amarillenta translúcida y contiene una semilla dura.

Árbol de amolillo (Sapindus saponaria).

Árbol de amolillo (Sapindus saponaria var. saponaria) con frutos inmaduros en el Cañón Los Anegados, Mpio. de Guaymas, Sonora.
Siguiente foto: Frutos maduros de amolillo en un árbol de La Pintada, Municipio de Hermosillo, Sonora.

El chirrión y el amolillo  se pueden distinguir de entre dos variedades de la especie Sapindus saponaria: la variedad drumondii (el fruto generalmente produce una semilla) para el chirrión y la variedad saponaria para el amolillo, el cual tiende a producir frutos con más de un lóbulo en las estaciones y hábitats más húmedos. Entre las difererencias más notables entre el amolillo y el chirrión tenemos las siguientes: el amolillo presenta hojas con 5 a 10 folíolos de 2 a 6 centímetros de ancho y los pétalos de las flores son tan anchas como largas; mientras tanto, las hojas del chirrión son de 1 a 2 cm de ancho, siendo los pétalos de las flores más largos que anchos. Otra característica distinguible entre el amolillo y el chirrión es que los pecíolos de las hojas de este último son alados muy a menudo.

Árbol de chirrión (Sapindus saponaria var. drummondii) en el arroyo El Valle, Municipio de Arizpe, Sonora. 

Árbol yhojas de chirrión (Sapindus saponaria var. drummondii) en el arroyo El Valle, Mpio. de Arizpe, Sonora.

El amolillo habita en la orilla de ríos y arroyos, y cañadas y cañones del matorral espinoso, selva baja caducifolia y matorral desértico; desde el sur hasta el centro de Sonora;  y se encuentra a elevaciones entre el nivel del mar y los 915 metros sobre el nivel del mar. El chirrión, por su parte, se encuentra en arroyos, cañadas y cañones  y en a veces en valles y laderas secas de los matorrales del desierto  Sonorense y Desierto Chihuahuense, pastizales, y encinares desde el centro hacia el este y noreste de Sonora; entre los 760 y 1525 mestros sobre el nivel del mar.

 En algunas partes de Sonora, al chirrión le llaman amolillo ó jaboncillo también. El nombre genérico del amolillo y chirrión, Sapindus, significa “jabón de los indios”, debido al uso de los frutos como jabón. En Sonora, los frutos de estos árboles se han utilizado para lavar ropa y como champú. Otros usos son tan diversos como la producción de aceite a partir de las semillas, uso de semillas como cuentas de rosarios religiosos, manufactura de botones; y como medicina, para tratar artritis, fiebres, reumatismo y enfermedades renales.

Fotografías y Textos: José Jesús Sánchez Escalante.

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Huérigo, güérigo

Populus monticola  Brandegee

De la familia de los álamos y los sauces (Salicaceae), los huérigos son árboles de hasta 22 metros de altura, con un tronco grueso de 1 metro de diámetro en promedio; de corteza gris rugosa en la base de los árboles viejos y corteza blanca y suave con cicatrices negruzcas en los árboles jóvenes.

Generalmente, los huérigos se distribuyen en parches sobre la parte oriental de Sonora y hacia el norte en el Rancho El Aribabi, Municipio de Imuris, Sonora,  a 58 kilómetros de la frontera con los Estados Unidos. Habita en el fondo de cañadas, cañones y encinares, a elevaciones entre los 800 y 1210 metros sobre el nivel del mar; sin embargo, también se han registrado estos árboles en algunas de las zonas más elevadas del matorral desértico, matorral espinoso y selva baja caducifolia.

  

Durante la colonia española, la madera dura y rojiza de los huérigos se utilizó en la elaboración de muebles para las iglesias de las misiones. Se cultiva ocasionalmente en el norte de Sonora y puede ser utilizado en paisajismo urbano cuando la disponibilidad de agua no es una limitante.

Fotos y texto: Jesús Sánchez Escalante

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